Ir a


Links

Homenaje

Un escrito de Koji Tsuru.


Chorros y chorros de tinta han corrido para contar sus hazañas. Páginas y más páginas se esparcen por la red de redes intentando reflejar su grandeza. Horas y horas de programación radial y televisiva fueron y son llenadas por comentarios sobre él. Sin embargo, nada de eso será suficiente para comprender en su real dimensión la enorme trascendencia que este invencible ser humado ha tenido en la historia mundial y particularmente en la de aquellos que conocen de futbol. Porque lo hecho por El en la década del 90 y más precisamente desde 1993 es algo que, simplemente, supera los límites que cualquier mente humana pueda imaginar.
Nadie, en efecto, podía soñar siquiera con tanta gloria personal y colectiva allá por febrero de 1992, cuando llegaba con el pase en su poder tras desvincularse del Zaragoza de España. Aunque tal vez sí él, que con un contundente vengo a salir campeón dejaba en claro ya en aquel momento esa ambición, ese convencimiento y esa personalidad que tan importantes serían para cortar la larga racha de frustraciones que venía sufriendo la gente del oeste porteño.
Aquello pudo sonar entonces para muchos como una mera declaración demagógica o de compromiso, de las tantas a las que los hinchas estaban acostumbrados. Pero, en su caso, esas palabras no eran ni eso ni una simple expresión de deseos. Representaban una verdadera promesa, que él se dispuso a cumplir desde ese primer día como si en ello le fuera en juego su honor. Primero, con una increíble contracción al trabajo, que le permitió rápidamente constituirse en ejemplo para los más jóvenes en un plantel que carecía de ese tipo de líderes. Y luego, volcando toda su capacidad en las canchas, para afirmarse enseguida como titular indiscutido.
Desde allí, desde ese lugar reservado según muchos para el más tonto o el menos capaz con la pelota en los pies, comenzó a construir a partir de entonces con paciencia de orfebre la revolución que necesitabamos para dejar atrás tantos años de amargura. En el camino encontró aliados y enemigos, estímulos y dificultades, aplausos y críticas. Pero él nunca se desalentó. Por el contrario, supo siempre sobreponerse a los obstáculos, dar a los mediocres la importancia del caso e ir sumando a sus huestes a jóvenes con hambre de gloria como Omar Asad, Christian Bassedas o Marcelo Gómez, que se fueron forjando a su imagen y semejanza como nuevos referentes de un plantel cada vez más valioso.
Llegaron los títulos, y con ellos el reconocimiento de todos y la idolatría del público. También, las polémicas, las declaraciones altisonantes y los dardos de la prensa hacia su figura, a la que tantos ataques solamente lograron hacer más fuerte. Sin embargo, él continuó siendo el primero en llegar a los entrenamientos y el último en abandonarlos, aleccionando a los juveniles y teniendo otras actitudes que, además de demostrar toda su grandeza, lo convirtieron aún más en ese guía espiritual tan necesario dentro y fuera de una cancha para alcanzar objetivos importantes.
Claro que la influencia de esta persona en los logros en cuestión no sólo tuvo que ver con su condición de caudillo del equipo, sino también con su enorme capacidad como profesional humilde y guerrero, y con esa personalidad para agrandarse en las situaciones difíciles que mostró cada vez que fue necesario, y fundamentalmente a la hora de defender o convertir varios goles decisivos. Como ese con el que, en La Plata, marcó el 1-0 parcial frente a Estudiantes en la anteúltima jornada del Clausura 93 para que su público pasara la noche de ese día sin dormir, festejando un título que se le negaba desde hacía 25 años. O los cuatro que atajó en definiciones desde los 12 pasos durante la disputa de la Copa Libertadores del 94. O el que, por la fecha final del Clausura 96, le contuvo en forma brillante nada menos que a Jorge Burruchaga, en aquel 0-0 frente a Independiente que permitió a Vélez ganar por primera vez un campeonato de la AFA jugando en su propia cancha.
Faltaba más, sin embargo, para que su nombre quedara grabado con letras de oro en la historia del fútbol mundial. Y a ello se abocó con sus habituales armas: paciencia, perseverancia, espíritu de superación, profesionalismo y, sobre todo, temperamento y humildad. Esas mismas virtudes que le habían permitido debutar con sólo 15 años en la primera de Sportivo Luqueño, y con las que, trabajando extra luego de los entrenamientos, había logrado su perfeccionar su pegada hasta el límite de lo imaginable.
En base a esa capacidad para poner la pelota donde quisiese, logró producir otra verdadera revolución, instando a los arqueros del mundo a salir de sus vallas e intentar la hazaña de un gol de tiro libre como el que, el 2 de octubre de 1994, le permitió convertirse en el primer guardavallas en marcar por un torneo de la AFA un tanto no originado en un penal. O el que en 1996 le hizo al riverplatense Burgos desde una distancia de casi 60 metros, que recorrió el orbe como parte de la publicidad del Mundial de Francia 98. O los tres que en 1999 le convirtió al pobre Cancelarich, de Ferrocarril Oeste, que representan el récord mundial de goles convertidos en un mismo encuentro por un arquero. También se recuerda el gran desafío Fiat 600 versus Ferrari, donde la Ferrari de Boca Junior se comió dos hermosos del Fiat 600 en un partido donde Boca perdió 6 a 2.
Aún hizo falta, pese a todo, que se destacara como lo hizo en Francia 98 para que lograra el sitial que ya merecía entre los más grandes arqueros de la historia. Sus grandes actuaciones en ese campeonato elevaron su imagen a niveles extraordinarios de promoción y aceptación popular, pero ni eso pudo hacerlo cambiar. Al revés: cada vez fue más el consejero de sus compañeros más jóvenes, el profesional abnegado y luchador, el arquero sobrio y seguro y el goleador de tantas tardes de gloria. Todo eso, en definitiva, representó y representa esta persona para este pequeño puñado de gente selecta bendecida . Es apenas un reconocimiento a un verdadero ejemplo de humildad y seriedad. Un verdadero caudillo que muchos gustarían tener de referencia. Un ídolo como pocos. Un símbolo de una era, la más brillante de la historia futbolística del mundo y sobre todo en nuestro país. La era de José Luis Chilavert.
El día 27 de Julio fue tu cumpleaños y todos los hinchas y aprendices tuyos de esta pagina te queremos felictar. Te deseamos de todo corazón que recibas este homenaje. Gracias Chila!!!!!!

Roberto K Tsuru
www.roberuto.com.ar

Sat, 07 Aug 2004 22:20:51 +0000

Lo nuevo

Ciencia ficción en bits,
Axxón 281.

Palabra del día

desafuero.

(De desaforar).

1. m. Acto violento contra la ley.

2. m. Acción contraria a las buenas costumbres o a los consejos de la sana razón.

3. m. Der. Hecho que priva de fuero a quien lo tenía.